Sulfato de glucosamina.

Alternativa natural a la aspirina

Reparación articular

  • El sulfato de glucosamina tiene importantes funciones en la formación de uñas, tendones, piel, ojos, líquido sinovial, hueso, ligamentos y secreciones mucosas de los sistemas digestivo, respiratorio y urinanio.
  • La principal función fisiológica del sulfato de glucosamina en las articulaciones es estimular la fabricación de cartílago así como promover la incorporación de azufre al cartílago.
  • El sulfato de glucosamina es responsable de estimular la fabricación de las sustancias necesarias para una función articular correcta.
  • La glucosamina también es responsable de la estimulación de la reparación articular.

Artrosis

  • La artrosis, también conocida como enfermedad articular degenerativa, es la forma más común de artritis.
  • Durante los últimos 10 años, varios estudios han confirmado que el sulfato de glucosamina es extraordinariamente eficaz para reducir los síntomas de la artrosis.
  • La suplementación estándar de sulfato de glucosamina es de 1.000-2.000 mg al día.
Cuando has forzado o tensionado un músculo o tienes dolores articulares, ¿qué es lo primero que haces? ¿Tomar una aspirina?

Existen cada vez más indicios que sugieren que los fármacos antiinflamatorios comunes como la aspirina, utilizados en el tratamiento de lesiones deportivas y en la artritis, pueden enmascarar los procesos de curación en lugar de promoverlos.

El sulfato de glucosamina es un precursor de una sustancia natural, la glucosamina, que el organismo puede ingerir en forma de suplemento. Es un aminoácido fabricado a partir de glutamina y azúcar, necesario para producir moléculas vitales en la conexión de células y tejido.

Cuando un tejido se lesiona, el cuerpo entra en crisis. Para curarlo necesitamos producir glucosamina a diario para que se formen nuevas moléculas de tejido conectivo. Sin embargo, a medida que envejecemos, la producción de glucosamina se enlentece, lo que provoca que los ancianos que sufren de deterioro articular no se curen tan rápidamente.

En la actualidad, existe una cierta polémica sobre cuál de las formas de la glucosamina es mejor, si el sulfato, el clorhidrato (HCI) o la n-acetil-glucosamina. De hecho, todas las formas están respaldadas por estudios que validan su eficacia y su aplicación clínica.